Manuel Riva - Redacción LA GACETA

Un duelo ocurrido en Buenos Aires tuvo una importante cobertura un siglo atrás. En el lance no murió ninguno de los duelistas sino el padre de uno de ellos. Una disputa personal debió dirimirse a sable pese a los esfuerzos de amigos de ambos contendientes para evitar el enfrentamiento. Pero lo más insólito del caso fue que de los duelistas, uno salió levemente herido y el padre de este último terminó muerto luego de una balacera.

Según relata LA GACETA, “Los jóvenes Oscar Posse y Carlos Juárez Celman tuvieron un incidente “ y “resolvieron dirimir un pleito personal en un duelo a sable en la Sociedad Sportiva Argentina”. Los duelos estaban prohibidos y por ello se realizó en horas de la madrugada para evitar posibles consecuencias legales. Pero los participantes no pensaron cómo podían terminar las cosas. La historia, que atrapó a los tucumanos y tuvo repercusión en los medios nacionales, seguía así: “los duelistas consideraban que las ofensas que se habían inferido eran sumamente graves y que no encontraban otra solución al incidente que ir al campo del honor”. Los preparativos fueron perentorios debido a la urgencia de los contrincantes. Cual relato de velada pugilística nuestro redactor informaba, en base a los telegramas que llegaban desde Buenos Aires, que “el primer asalto no dio ningún resultado, pues los duelistas no lograron herirse”. A continuación da una serie de detalles sobre la disputa y la superioridad de Juárez Celman sobre Posse “quien aunque con dificultad, paraba los golpes maestros de su oponente”. Pero las cartas estaban jugadas y en la “última estocada Juárez Celman hiere de consideración a Posse”. Ante esto el director determinó la suspensión del lance y solicitó la presencia de los médicos para que “den los primeros auxilios”, que llegaron en el preciso momento en el que Posse se “desplomaba cayendo al suelo bañado en sangre”. Estando en estos menesteres y preparándose para trasladar al hospital más cercano al herido, hizo su ingreso en forma sorpresiva Francisco Posse, padre del lesionado. El hombre al ver a su hijo bañado en sangre perdió el control y con su bastón golpeó al causante, quien se defendió tomando un arma y disparando. Como resultado de los hechos Posse recibió un disparo certero que le causó la muerte. Las noticias posteriores mostraron que la herida de Posse (h) no revestía gravedad.

Este hecho causó mucha conmoción y fue el corrillo por un tiempo. Con el correr de los días se conocieron más detalles de la tragedia pues los tucumanos de principios del siglo XX recurrían a nuestras páginas para saber lo que ocurría allende nuestras fronteras, no había radio, ni televisión y mucho menos internet. El telegrama era la forma de comunicación más rápida y nuestro diario los presentaba en su tradicional sección Telegramas, donde presentaba noticias del país y del mundo.